Aprendizajes colectivos: abejas, hormigas y cibernética

Por Marilú Guerrero, Consultora Principal de Mono Astronauta

Empezaré agradeciendo y felicitando a quienes leen estas líneas porque lo que les ha impulsado a hacerlo es de lo que hablaremos en las siguientes líneas.

Desde las primera hordas de nuestra especie, nos hemos caracterizado por querer saber más (o ignorar menos); ha sido ése el elemento más importante en nuestra evolución y el primer paso para adquirir competencias. Sin embargo, aunque es el primero, no es el único paso; luego llegan el resto de componentes que determinan si la información recibida generó o no un aprendizaje efectivo. Dicho sea de paso, el aprendizaje efectivo se alcanza una vez que se ha generado un cambio relativamente permanente en nuestra conducta relacionada a lo aprendido. Conociendo ésto, podríamos preguntarnos entonces ¿Qué tan sencillo es lograrlo? Todos tenemos el instinto de aprender, convenimos que es natural. ¿Pero todos lo logramos? Y si todos “aprendimos algo” ¿Será exactamente en igual medida? Algunos dirán que no, pues somos distintos en muchas formas y aprendemos de diferentes maneras y estarán en lo correcto, pero ¿No es acaso lo mismo que sucede con las abejas y las hormigas? ¿Cómo logran esa excelencia del trabajo en equipo en cada proyecto que emprenden incluso previniendo y resolviendo contingencias en cuestión de segundos? Pues algún sistema similar -guardando las distancias obvias- fue determinante para nuestra supervivencia en vida aún salvaje como Homo Sapiens Sapiens. ¿Qué ha cambiado, entonces? Hallazgos de hace miles de años aún nos intrigan e incluso muchos de ellos no logramos descifrar. Quizá fueron más sabias las civilizaciones antiguas. ¿O será acaso la tecnología que nos hizo dar pasos menos veloces?

Una respuesta es que se han suscitado cambios culturales y metodológicos que han logrado parametrizar el sistema de aprendizaje – a criterio del poder de turno– a través de los centros de formación formal (escuelas, instituciones superiores).

Para cuando empezamos a darnos cuenta de que se había desvirtuado ese mecanismo natural, orgánico y sistémico tan importante; empezamos a estudiar el aprendizaje y la transferencia de conocimientos (salvando las diferencias entre ambos conceptos) dándole a uno de estos estudios el nombre de Cibernética “Ciencia que estudia los sistemas de comunicación y de regulación automática de los seres vivos y los aplica a sistemas electrónicos y mecánicos que se parecen a ellos”. Es aquí que volvemos a las hormigas, cuya comunicación es el modelo base para la creación del internet y las computadoras pues sus colonias tienen un funcionamiento muy similar – aunque más complejo – al de nuestro sistema nervioso, transfiriendo por impulsos eléctricos, la información a TODO el resto de individuos; y aquí una pausa para enfatizar: el intercambio es a TODA la colonia; obteniendo un aprendizaje colectivo; compartiendo y polinizando las ideas.

Como hemos apreciado en el preámbulo, hemos pasado por un proceso de deformación de nuestro mecanismo natural de supervivencia: el Aprendizaje. Éste se ha limitado sólo a unos pocos, volviéndose un privilegio recibir y dar conocimiento complejo y trascendente sólo para quienes pueden acceder a un sistema formal. Pero fue John Dewey, quien, por los inicios del Siglo XX, defiende la democratización del conocimiento desarrollando metodologías más humanas integrando la sociología, el arte, la psicología, la filosofía, concibiendo “… que la educación es por naturaleza un círculo o una espiral infinita, una actividad en la que se incluye en sí a la ciencia, de cualquier índole, y en cuyo proceso se plantean más problemas a ser estudiados que después reaccionan en el proceso para cambiarlo aún más, y así exige más pensamiento, más ciencia, sucesiva e infinitamente…

Sus aportes metodológicos ayudan a recuperar ese mecanismo tan sencillo a través de espacios donde no sean necesarios hacer juicios y cual hormigas recibamos la información sin discutir, analizar, juzgar ni negar; sólo escuchemos y a ésta primera estrategia se le llama: Compartir, ocupando las posiciones de manera equilibrada entre las partes de una estrategia que ocupamos para equilibrar y ponderar las relevancias de los actores desde sus perspectivas, sin anular sino más bien integrar. Lo anterior, significa buscar por medio de la reflexión y el análisis las posibilidades de integración y validación de perspectivas.

La segunda estrategia es Polinizar: los hallazgos y descubrimientos del proceso de aprendizaje se dan a conocer con otros por medio de la polinización y esto significa llevar los hallazgos a un tercero que podrá alimentar, mejorar o bien resignificar el hallazgo. Lo anterior requiere un proceso de filtración de sus actores buscando básicamente levantar aprendizajes, incorporar un tercero, alimentar y luego filtrar el aprendizaje; adicionar, agregar valor y sacar una tercera idea de la idea uno y la idea dos.

¿Y cómo nos sirve todo esto? Pues ningún elemento talentoso y lleno de competencias ha logrado nada sostenible. La efectividad de cada empresa radica en tener equipos funcionales, con relaciones saludables, bajo buenas intenciones entre sí, con libertad de comunicación.

“Lo que no se comparte, se pierde” (Prov. Indio), no florece, no se agrega, no cambia, no evoluciona. Como habíamos visto, el aprendizaje efectivo radica en un cambio relativamente permanente en nuestra conducta; porque si fuera absoluto, cerrado, parcializado, estático; terminaría en la obsolescencia. Y al compartirlo con la mayor cantidad de personas es lo ideal, pero necesitamos un alineamiento cultural para que cada miembro preparado para contribuir, para adicionar, para cuestionar sin confrontar, para hacer observaciones constructivas buscando la unidad y la cohesión para llegar a desarrollar una Inteligencia Colectiva con equidad. Ejemplos: Incas, Aztecas, Mayas, Caral, Egipcios, Mesopotamia. Cada una dejó de ser funcional en cuanto empezaron a marcar distancias, diferencias, sesgos; pues lo más sabio permanecía en pocas personas que querían guardarse el conocimiento para un solo grupo, quien dominaría.

Si en verdad deseamos trascender y dejar algo provechoso en la humanidad debemos hacernos responsables; lograr que sigamos siendo seres armónicos con nuestro entorno, ambiciosos de saber, pero en beneficio común; debemos regresar a esa sabiduría: Comparte, innova, crea, aprende… reúnete… Meet Up.

Marilú Guerrero

Consultora Principal

#999054816 – 012796146

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